Cada
vez que recorro la Real Parroquia de la Señora Santa Ana, visitando las distintas capillas,
siento tristeza al ver la capilla de la Virgen del Carmen a oscuras. Siempre
pienso la alegría que me daría verla iluminada y me atrevía a soñar con un
Besamanos a la que se adivinaba preciosa talla de la Reina del Carmelo.
Cuál
fue mi sorpresa cuando el pasado 15 de julio vi como preparaban tan ansiado Besamanos.
Al preguntar me comunicaron que empezaba esa misma tarde y al día siguiente,
el día de su onomástica, no pude faltar a mi cita con Ella. Me enteré entonces
de la reorganización de la hermandad.





























